Me llamo Sandra, ¡encantada!
Desde pequeña he sentido una gran curiosidad por entender a las personas: por qué sentimos, pensamos y actuamos como lo hacemos. Esa forma de observar, de escuchar y de intentar comprender lo que hay detrás de cada persona ha estado siempre muy presente en mí.
Con el tiempo, entendí que esa manera de mirar el mundo tenía mucho que ver con mi sensibilidad. Durante años no siempre fue fácil sostenerla, pero el proceso de comprenderla y darle un lugar también ha sido parte de mi propio camino. Hoy, es precisamente eso lo que me permite acompañar desde un lugar cercano, respetuoso y humano.
Y es desde ahí desde donde entiendo la terapia: como un espacio en el que poder parar, comprender lo que sientes y empezar a relacionarte contigo con los demás y con tu historia de una forma más amable y respetuosa.